Wilbury
04-24-2010, 01:58 AM
¿Qué opinan de la charla a la que todos los que renuevan el registro deben asistir?
Yo no sé si está bien o no, pero tuve experiencias dispares. La primera vez la hice en el autódromo, como parte del trámite ordinario. Fue pocos días después de que se implementara. Me sorprendió su calidad. Estaba dada por alguien que se notaba que conocía la realidad de manejar en Buenos Aires, y mostraba muy bien, en tono firme pero convincente, por qué está bien cumplir las normas de tránsito.
La segunda fue en un CGP. Se me ocurrió que, si iba a la charla antes, podía agilizar el trámite del registro. Consistía en unas cinco personas alrededor de una mesa. La charla la dio un psicólogo que no hizo más que dar cifras. Dijo que Buenos Aires era una de las ciudades con más accidentes del mundo (o algo así) y que la charla se había creado para bajar eso. Pero fue un verdadero embole y no fue nada didáctico ni convincente. Me acuerdo que uno de los puntos que mencionó fue que los peatones también deben cumplir las normas, cruzar en las esquinas cuando el semáforo está verde y esas cosas. Apenas salí del CGP, crucé sin darme cuenta y con toda naturalidad la calle Uruguay por el medio de la cuadra y al llegar a la otra vereda supe de que la charla no había servido para nada.
La última fue el año pasado, en otro CGP. Esta vez había bastante gente, y la charla la dio un señor de una fundación. Se lo notaba enojado. Me sentí como cuando en la escuela cagaban a pedos a todos por algo que habían hecho algunos pero no se sabía quiénes. El señor explicó algunas cosas con cara de que ya las deberíamos saber, y mencionó que nosotros estábamos ahí para hacer un trámite, pero que debíamos tomarnos muy en serio la charla. Tiró algunas estadísticas e hizo preguntas al público, que pocos se animaban a contestar para no quedar expuestos a ser ejemplo de la ignorancia del pueblo. Cuando terminó la charla todos fuimos a que nos firmara la constancia. Mientras esperábamos, oí a alguien que hablaba por celular, que dijo "en un rato voy para allá, estoy en el centro haciendo un trámite". Comprendí en ese momento lo frustrante que debe ser la vida del señor que da esa charla.
Yo no sé si está bien o no, pero tuve experiencias dispares. La primera vez la hice en el autódromo, como parte del trámite ordinario. Fue pocos días después de que se implementara. Me sorprendió su calidad. Estaba dada por alguien que se notaba que conocía la realidad de manejar en Buenos Aires, y mostraba muy bien, en tono firme pero convincente, por qué está bien cumplir las normas de tránsito.
La segunda fue en un CGP. Se me ocurrió que, si iba a la charla antes, podía agilizar el trámite del registro. Consistía en unas cinco personas alrededor de una mesa. La charla la dio un psicólogo que no hizo más que dar cifras. Dijo que Buenos Aires era una de las ciudades con más accidentes del mundo (o algo así) y que la charla se había creado para bajar eso. Pero fue un verdadero embole y no fue nada didáctico ni convincente. Me acuerdo que uno de los puntos que mencionó fue que los peatones también deben cumplir las normas, cruzar en las esquinas cuando el semáforo está verde y esas cosas. Apenas salí del CGP, crucé sin darme cuenta y con toda naturalidad la calle Uruguay por el medio de la cuadra y al llegar a la otra vereda supe de que la charla no había servido para nada.
La última fue el año pasado, en otro CGP. Esta vez había bastante gente, y la charla la dio un señor de una fundación. Se lo notaba enojado. Me sentí como cuando en la escuela cagaban a pedos a todos por algo que habían hecho algunos pero no se sabía quiénes. El señor explicó algunas cosas con cara de que ya las deberíamos saber, y mencionó que nosotros estábamos ahí para hacer un trámite, pero que debíamos tomarnos muy en serio la charla. Tiró algunas estadísticas e hizo preguntas al público, que pocos se animaban a contestar para no quedar expuestos a ser ejemplo de la ignorancia del pueblo. Cuando terminó la charla todos fuimos a que nos firmara la constancia. Mientras esperábamos, oí a alguien que hablaba por celular, que dijo "en un rato voy para allá, estoy en el centro haciendo un trámite". Comprendí en ese momento lo frustrante que debe ser la vida del señor que da esa charla.